Las razones de un diseñador
Enviado por editor el Viernes, 3 de Mayo del 2002
Pepe Menéndez está frente a La Ventana. Este joven, director de Diseño Gráfico de la Casa de las Américas, responde a una invitación para conversar sobre el diseño en Cuba, a manera de cierre de la Semana de Diseño Gráfico, evento que transcurrió desde el 11 al 15 de junio del 2001. Pepe fue parte del comité organizador de esta jornada que devino avalancha y fiesta de diseño en La Habana. Y a manera de resonancia -y no final- Pepe Menéndez está frente a La Ventana. Pero esta vez no se asomará. Es La Ventana quien se asomará a Pepe.
Corren tiempos en los que se hace más visible el diseño gráfico en Cuba, se multiplican las publicaciones donde se introduce con personalidad propia, surge en nuevas aristas comerciales, ejecutivas, se hacen más usuales las identidades, aumenta su presencia en la televisión. Ante esta coyuntura se hace difícil el ejercicio de viajar dos décadas atrás y comprender cuáles pudieron ser las motivaciones para decidirse a estudiar una carrera entonces desconocida. Este es un buen momento.
Pepe : A ver, yo terminé el preuniversitario en
el 84. En ese momento la carrera de diseño no era atractiva
para la gente en el pre. Entonces no era una carrera de prestigio,
como medicina, periodismo o arquitectura, ni demandada por la
gente; o sea, en esa época, todavía no tenía
el atractivo que tiene hoy en día. Y como generación
no había mucha percepción de que se podía
estudiar. A pesar de que existían figuras reconocidas en
el diseño, esos nombres son célebres en un círculo
muy restringido de personas, aún hoy en día no creo
que estas figuras sean del dominio público. Yo no estoy
muy seguro de qué fue lo que pudo haber llevado a otra
gente de mi generación a estudiar diseño. Pienso
que algunos tomaron eso porque no había otra opción.
En ese caso yo soy un caso atípico; a mi me gustaba esa
carrera y la tomé. Para ello tuve dos razones.
Una de ellas tiene que ver con la casa donde yo me crié. Yo siempre estaba rodeado de las imágenes de mi tío abuelo , y ese mundo de las imágenes me atraía, despertaba curiosidad en mí. La segunda razón es que viví cuatro años en Alemania, en la RDA, y en ese período fui de otra manera, no como aquí, en la calle, con los vecinos del barrio, jugando pelota, sino un poquito más aislado, sobre todo en el primer año. Y con mis padres trabajando en oficinas, siempre las cosas impresas eran algo atractivo, yo me relacionaba mucho con imágenes, revistas, catálogos, lo que me acentuó un cierto gusto por las imágenes. Y hay una tercera razón: cuando en el pre me enteré que existía una carrera que se estudiaba en Alemania y que se llamaba diseño industrial, tuve la idea de ir a estudiar a un país que ya yo conocía, y una carrera que estaba cercana a mis gustos. En el último momento dijeron que iban a abrir la escuela aquí y me presenté para estudiar. O sea, que se unen cosas de vocación con cosas familiares.
LV : ¿Qué fue Next Generation?
PP : Next Generation Cuba fue un grupo que creamos en
el año 93, y que surgió con la idea de pertenecer
a un movimiento internacional que fundó ICOGRADA en el
año 90 y se llamaba ICOGRADA Next Generation. Me pareció
muy estimulante tomar como pretexto el hecho de ser parte de un
movimiento internacional de diseñadores jóvenes,
para vincularnos, intercambiar, pero a la vez experimentar con
esa generación que ya estaba empezando a trabajar en la
calle, hacer otra cosa que no fuera el diseño como trabajo,
sino como diversión, aunque productiva. En un inicio fuimos
tres personas pero después creció y llegamos a ser
diez o doce, con un plan informal, pero siempre haciendo muchos
proyectos. Lo curioso es que después de desaparecido el
grupo, mucha gente se sigue refiriendo a los diseñadores
jóvenes como Next Generation, o sea que se quedó
un término que denomina a cierto tipo de diseñador,
que es joven, que provienen del ISDI, con proyectos culturales,
experimentales, más cercano al arte.
Parece una certeza que una sociedad educada en el diseño gráfico, exigirá un mejor diseño, seleccionará y demandará lo mejor de los creadores. Pero, ¿de qué otra manera se educa a una sociedad si no es dándole el mejor de los diseños posibles? Hmmm... Esto casi nos pone contra el tiempo. ¿Habrá que esperar décadas -sin parar de diseñar- en pos de esa educación, hasta que el interés por el diseño no esté sólo del lado de los creadores? Yo no sé. Y miro a Pepe.
PP : Yo tengo fe en que no se necesiten varias generaciones.
Puede que haya coyunturas bien aprovechadas que propicien un salto.
Un buen ejemplo de salto es el de la cartelística cubana,
a partir de la segunda mitad de los años sesenta. Porque
¿de dónde salió que en Cuba, un chofer cubano,
que estaba en la milicia, en la guarapachanga, en la revolución,
"Fidel, seguro, a los yankis dales duro", o en su guara
con la mulata, de pronto entra en contacto con los carteles creados
por esta gente y los acepta?
De pronto en una esquina ponen un cartel que anunciaban una película llamada "Harakiri"; el cartel es simplemente un plano blanco que está cortado en cuatro por dos rasgados que se cruzan. ¿Cómo se entiende que esa persona de pronto pueda aceptar este cartel? Fíjate que no sale la cara de un japonés, no sale un samurai, no sale un sable, no hay más nada. El cartel parece como si estuviera cortado en cuatro por cortes. Ese cartel lo hizo Reboiro , eso fue en los años 60. ¿De dónde sale que el guaguero puede entenderlo? ¿cómo pudo asimilar esa estética, si él no es fruto de un proceso de decantación estética o de asimilación de códigos de generación en generación? La sociedad completa aceptó eso; hubo un salto cualitativo que permitió que pasáramos de consumir los carteles americanos, mexicanos y argentinos, al cartel altamente simbólico que se hizo después. Te das cuenta que es un brinco en el tiempo, es como pasar del feudalismo a la sociedad del futuro. Yo creo que no tienen que pasar décadas y todo lo contrario, yo creo que el diseño bien hecho genera cultura del diseño. Y lo genera exponencialmente. A lo bueno, el ser humano se habitúa rápidamente. Esa es una condición natural de superación del ser humano.
En Suiza, por ejemplo, puede decirse que existe una cultura del diseño. Pero creo que no podemos trasplantar la pedagogía de ellos, ni sus expectativas, ni su rigor, porque las circunstancias de hacer el diseño son muy diferentes. Lo que sí podemos copiar -a nuestra escala- es la necesidad de una calidad. Eso ya no tiene que ver ni con el estilo ni con la idiosincrasia. Tú puedes establecer con los códigos cubanos un diseño útil, bello y eficiente que no tiene nada que ver con el diseño suizo pero es útil, bello y eficiente para las circunstancias cubanas, marcadas por otro clima, otra luz, otro humor de la gente, otra manera de vivir.
Un diseñador suizo haciendo diseño en Cuba tal vez sea un fracaso. Aunque quizás aporte un sentido de lógica, orden y eficiencia en dosis que nos vendrían muy bien. Un diseñador cubano en Suiza tal vez sea un fracaso, o tal vez aporte una dosis de frescura de "anticonvencionalidad", o cuestione cosas que para ellos están muy trazadas y que él puede ayudar a desmitificar o remover.
En tres esferas de la sociedad cubana puede apreciarse a simple vista una gráfica predominante y a la vez muy distinta: en lo cultural, lo político y, desde la pasada década, lo comercial ¿Habrán otras? ¿Dónde se esconden?
PP : Creo que depende de los espacios donde se desenvuelve
la vida de la gente. Por lo general el consumo que provoca la
nueva economía, aunque no sea en dólares, tiene
un nuevo tipo de diseño. Y como satisface una expectativa
o una demanda, la gente lo va a asociar con que es bueno. Si una
persona va al Rápido , y allí le dan un vasito para
tomar cerveza, y el vaso dice "El Rápido", aunque
sea una bobería, para esa persona ya implica un mínimo
de confort en el consumo. O sea, el mundo del consumo la gente
lo va a asociar con determinado nivel, lo asocia con una calidad
más alta que lo cotidiano. No así el mundo de la
gráfica política, que parece detenido ahí,
y no lo creo muy eficiente generando estímulos positivos
en el lector. Y en cuanto al diseño cultural, o para las
artes, creo que sí cumple una función en el circuito
al cual está destinado, porque ese no es el del gran público.
Ese está recibiendo un resultado muy mejorado. Falta bastante,
pero aceptando tu división, ese campo es el que logra determinada
calidad. El de la gráfica política o, en general
de contenido social, es bastante pobre si lo comparamos con el
de antes.
LV : ¿El de antes..?
PP : Aquella forma de hacer la gráfica que incluyó
en determinado momento códigos muy renovadores, y una forma
relativamente fresca de hacer la gráfica. Por ejemplo,
en un cartel político como ese del Che, de Ñico,
cuando no hacía mucho que había muerto el Che, y
ese tema era muy sensible, sin embargo las caras del Che están
cortadas, hay un rostro que está entero, pero hay otros
que están seccionados, y Ñico los multiplica y logra
un efecto muy interesante, en rojo y negro nada más, en
serigrafía. Era atrevido hacer eso en aquel momento, tanto
para el creador como para la institución que lo editó,
que fue la Editora Política, el antiguo DOR. Era una gráfica
renovadora, propositiva. Ese tipo de actitud no es la que predomina
hoy en día en esa gráfica política que uno
ve.
Pepe Menéndez sigue frente a La Ventana. En una segunda parte, continúa respondiendo la invitación de conversar a raíz de la recién finalizada Semana del Diseño Gráfico, evento que transcurrió desde el 11 al 15 de junio del 2001. Pepe fue parte del comité organizador de esta jornada que devino avalancha y fiesta de diseño en La Habana. Y como bien se lo merece, sigan los ecos de este evento haciéndose asomo a las razones del director de Diseño Gráfico de la Casa de las Américas.
Con la relación cada vez creciente entre el diseño y las nuevas tecnologías, con la incipiente informatización de la sociedad, el país atestigua una avalancha de personas diseñando sin haber estudiado. Si esto sigue así, o se diluye el diseño como profesión, o los diseñadores se verán impulsados a una mayor creatividad, a elaborar un producto cualitativamente superior. Una de dos. ¿Pero cuál?
PP : En lo inmediato, el cambio de tecnología genera la posibilidad de que intervengan mucho más personas en la generación de mensajes. Entonces ahí es que el diseñador tiene que hacer valer la diferencia cualitativa que es capaz de aportar. El ejemplo que siempre se pone es la secretaria que hace diseño. Ella, efectivamente, lo puede hacer, tiene una necesidad de comunicación, tiene una herramienta para resolverlo y tiene un destinatario de esa necesidad. Está trazado el esquema simple y ella puede intervenir con una solución, hacer un cartel o una hoja timbrada. Pero es el profesional quien ve el diseño desde una perspectiva mucho más amplia, es quien percibe el problema desde muchos más ángulos, con un alcance mayor; y tiene que hacer valer esa diferencia cualitativa. Y no sólo da soluciones formales, sino también soluciones tecnológicas: dónde encontrar la eficiencia, cómo se cumple mejor un cronograma; el diseñador no sólo sabe cómo combinar un rojo y un verde, sino que puede hacer una estrategia. Entonces es un reto y más por lo que viene todavía, porque dentro de cinco años no sé de lo que vamos a hablar, en dependencia de lo que va provocando la tecnología. En la misma medida es un reto y a la vez una oportunidad para el diseñador de probar una diferencia cualitativa.
LV : Entonces, ¿tú ves esta masividad más como una esperanza hacia un mejor diseño que como una dispersión del diseño?
PP : Es un estímulo porque tú estás forzado, estás obligado a superarte. En otro sentido para mi es maravilloso que esté al alcance de muchos. Es maravilloso que alguien con una cámara pueda hacer su propia película, lo cual no quiere decir que a partir de entonces sea un cineasta. Yo veo maravilloso que la gente pueda hacer sus propios diseños, y los niños en la casa diseñen en sus libretas de escuela, eso también va a desplazar hacia otras áreas mucho más complejas la función del diseñador.
En la oficina de diseño de Casa de las Américas rodean las imágenes. ¿Será esto algo parecido al entorno de imágenes que vivió Pepe en su infancia, en su adolescencia? ¿Cómo definir lo que existe detrás de tantos diseños? ¿Talento, creatividad, ingenio? ¿Poesía? Buen viaje en pos de una palabra.
PP : Podría ser una sola cosa o podrían ser muchas. En realidad es un resumen de todas ellas, tiene de sentido común y tiene de inspiración; tiene de individualidad, de lo personal del diseñador, su sello, su mundo, y tiene mucho de saber escuchar, de estar atento a lo que te rodea. Tiene de una vocación de servicio tanto como de antojo. Me imagino que haya un término que lo defina. Habrá que buscarlo.
Recién finalizó la Semana del Diseño. Este evento se desarrolló a raíz de la visita de la presidencia de ICOGRADA a Cuba. Sin embargo, lo que en un inicio pudo ser una sesión de trabajo, terminó en una memorable semana llena de actividades. El secreto no es tal secreto... según Pepe.
PP : Una vez que la presidencia decidió venir a Cuba, se fueron sumando ideas, aquello fue creciendo como una bola de nieve. Ya que la presidencia se va a reunir aquí, ¿por qué no se reúnen también las asociaciones de la región latinoamericana? Esta es una nueva modalidad en donde se encuentran países por regiones, lo que no implica un gran costo; por lo general los participantes hablan el mismo idioma. Esta es la quinta vez que se hace este tipo de evento, donde se discute la situación actual del diseño en la región, se hacen proyectos de colaboración conjunta. Entonces a propósito de la reunión regional, se decide hacer el seminario ICOGRADA, donde los miembros de la presidencia del Consejo y algunos invitados, exponen experiencias de sus países. Y se decide además hacer el Coloquio Intercambio 2001 que ya es una iniciativa del Comité Prográfica Cubana más ambiciosa que el Seminario. Aquí intervienen más de 10 países con ponencias y debates sobre diferentes temas relativos al diseño. A esto se sumó un trío de exposiciones de diseño gráfico, y cuando vimos que había tomado esa dimensión decidimos cambiarle el nombre, y no presentarlo como una reunión regional, sino como la Semana del Diseño Gráfico.
LV : ¿Y los resultados?
PP : La cantidad de cosas que convergieron en esa semana, en el poco tiempo en que se organizó, la cantidad de países que estuvieron representados; once países es el mayor número que ha asistido a una reunión regional de ICOGRADA, la cantidad de gente que vino, como ponente o público, esa dimensión que alcanzó, posiblemente no tenga precedentes. Y creo que esto representa en la secuencia de reuniones regionales, el punto más alto. Es un resultado muy positivo. Las expectativas nuestras yo creo que fueron superadas, a pesar de que fueron muy altas, fuimos muy exigentes con nosotros mismos, no quisimos hacer exposiciones mediocres, no queríamos tener un evento desorganizado. Tampoco ICOGRADA se puede dar el lujo de hacerlo, ellos querían un orden, amplitud de tiempo, sistema de traducción simultánea, muchos requisitos. En cuanto el público, cualesquiera fueran sus expectativas, creo que deben haber sido muy satisfechas: recibieron con mucho agrado las conferencias, se sintieron muy complacidos con todo lo que recibieron, libre de costo; intercambiaron direcciones, hicieron contactos, recibieron experiencias, tuvieron la posibilidad de debatir. Fue muy provechoso.
Por estos días, entre La Catedral y la Bodeguita, salta a la vista una esquina bien cargada de diseño gráfico. Es el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam. "Diseño de Fin de Siglo, gráfica cubana 1990-2000" es una de las exposiciones que allí se organizó para esta semana. ¿Podrá afirmarse que la década de los 90 marca una frontera en el diseño cubano? He aquí una pista.
PP : Cuando yo pensé esta exposición de fin de siglo, le puse esa limitación en el tiempo, del 90 al 2000, y tenía razones para hacerlo. De ellas creo que hay una que sí puede marcar un antes y un después, sin exagerar, en la historia del diseño gráfico cubano. Parece muy pretenciosa pero no lo es, es un hecho. Es la llegada de una generación masiva y nueva al escenario de la gráfica cubana. De pronto, en el año 89 nos graduamos nueve personas, en el 90, once; en el año 91 se graduaron veinticinco, y así de año en año, se han graduado entre veinte y cuarenta todos los años, es una cantidad considerable. Con anterioridad no había una academia que formara diseñadores. Si hubiera una razón sería esa.
LV : ¿Y en lo visual?
PP : Algunas cosas se han logrado. Creo que hay una mejoría, pero se hace evidente porque en general en la década de los 80, cuando éramos estudiantes, el diseño era tan pobre que no es difícil hacerlo un poquito mejor. Pero no creo que eso represente nada que marque un hito, un cambio en la calidad. El diseño para el soporte digital, por ejemplo, es de esas aristas del diseño que son nuevas, completamente inéditas y por tanto marcan el estreno en esta época. Hay otras que son muy buenas. Por ejemplo, el diseño de identidad institucional, en el que hoy en día se ha alcanzado un estándar de calidad superior a todo lo que ha habido antes, en cien años de diseño gráfico en Cuba. Estoy seguro. En otros casos, como el diseño de revistas ¿es superado o no?, yo no sé qué decirte. Hay revistas de la década del 20 en Cuba que yo no sé si han podido ser superadas en belleza, en gracia, la revistas "Social", "Smart"; o la revista "Cuba" de los años 70, no sé si hemos hecho algo mejor que eso. ¿El diseño de libros? lo dudo, ¿hemos hecho algo mejor que las grandes y riquísimas colecciones editoriales que surgen con la Revolución? ¿El cartel?, tampoco creo. O sea, hay muchos tópicos en los cuales yo no creo que nos hayamos superado. En lo que sí esta etapa marca una diferencia, -esa es una diferencia que todavía no ha dado sus frutos suficientemente, pero lo hará en cualquier momento-, es que surge una generación con una formación indudablemente muy superior a la que tuvieron oportunidad de alcanzar quienes nos antecedieron.
Pepe Menéndez está frente a la Ventana. En un momento en que ha recorrido un buen camino por el diseño cubano. Este camino hoy está de frente a todos y crece su aporte a la gráfica en Cuba, en la misma medida en que crecen las expectativas. ¿Sobrevendrá otro salto? ¿Estamos preparados? Todas las respuestas no están en el aquí y en el ahora. Están en el futuro.
PP : Creo que no he hecho nada todavía, no sé cómo responder qué me queda por hacer. Quiero hacer un montón de cosas. Por lo pronto, nos vemos esta tarde en el Salón de Arte Digital.